Yo creo que si el correo electrónico es puesto en una empresa como una herramienta más de trabajo, pueden controlar su uso ya que pienso que sigue "siendo" de su propiedad como pueda ser el ordenador o un bolígrafo.
Ahora bien, me parece ridículo y contraproducente limitar única y exclusivamente su uso al desempeño del trabajo y que la empresa sea el "perro guardian" de los empleados. Yo no sé cuales son los límites supongo que los que imponga el sentido común.
Bueno, ya he soltado mi parrafadita
